Huellas de Ser

Romanos 4:15 — Pues la Ley produce ira

Romanos 4:15: “Pues la ley produce ira”

Una reflexión doctrinal sobre la función de la ley de Elohim, la reacción del corazón humano y la necesidad de la gracia del Mesías.

Doctrina Ley de Elohim Romanos Gracia
Texto base:
“Porque la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.”
Romanos 4:15 (RV1960)

Es importante saber que la Escritura habla de dos leyes. Uso la palabra ley porque es la más habitual en la versión Reina-Valera 1960, una de las más leídas; sin embargo, en algunos momentos también usaré palabras como instrucción o enseñanza.

Por un lado, está la ley de Elohim, la cual sirve para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia. Como dice la Escritura:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16 (RV1960)

Por otro lado, está la ley del pecado, es decir, esa fuerza de oposición que se manifiesta en costumbres, tradiciones, deseos de la carne y hábitos contrarios a la voluntad de Elohim.

¿De cuál ley está hablando Rav Shaul?

Algunos analistas y estudiosos aseguran que en Romanos 4:15 se está hablando de la ley del pecado. Lo hacen con la intención de defender o proteger la ley de Elohim; sin embargo, la Escritura no necesita que nosotros la defendamos de esa manera, porque ella misma se explica con suficiente claridad.

Otros estudiosos sostienen —y esta es quizás la interpretación más común— que el texto se refiere a la ley mosaica, concluyendo entonces que dicha ley es mala porque causa ira en quienes están bajo ella.

Un error muy común, en el que muchos hemos caído, es leer solamente porciones o frases aisladas que parecen sostener una idea preconcebida. Muchas veces no fue del todo culpa nuestra, sino que así fuimos habituados por quienes nos presentaron por primera vez las Escrituras.

Leamos el contexto un poco más amplio:

“Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham...”
Romanos 4:14-16 (RV1960)

Al leer estos versos con más cuidado, encontramos mayor claridad, y podemos decir con seguridad que efectivamente Rav Shaul está hablando de la ley de Elohim. Pero surge entonces una pregunta importante: ¿cómo es que esta ley produce ira? Eso es lo que intentaré explicar con algunos ejemplos tomados de la misma Escritura.

La ley revela, corrige y confronta

Leemos en Hechos de los Apóstoles, capítulo 7, desde el verso 1 hasta el 60, la acusación, defensa, sentencia y muerte de Esteban. ¿Quién presentó la defensa de Esteban? Él mismo. ¿Cuál fue su base legal para defenderse? La Escritura: desde Génesis, pasando por la ley de Moisés, los Salmos y los Profetas; en otras palabras, presentó un resumen de las Escrituras.

¿Creen ustedes que aquellos hombres del concilio sabían de qué estaba hablando Esteban? Claro que sí lo sabían. ¿Y cuál fue su reacción? Se molestaron, se enojaron y se enfurecieron (véanse los versos 54, 57 y 58). Pero, si sabían que Esteban estaba hablando con fundamento, ¿por qué se enojaron? La respuesta a esta pregunta nos ayuda a comprender el sentido de Romanos 4:15.

Es muy importante relacionar las cartas de los apóstoles con los hechos de Yeshúa. ¿Cómo enfrentó Yeshúa a los religiosos de su época —escribas, fariseos y saduceos—? Con la Escritura: la ley de Elohim, los Salmos y los Profetas. ¿Y cuál fue la reacción de ellos? Se enfurecían y en muchas ocasiones quisieron apedrearlo, hasta que finalmente lo llevaron a la muerte.

¿Por qué la ley produce ira?

Cuando alguien nos demuestra por primera vez, con base en la ley de Elohim, que hemos pecado y que por lo tanto somos culpables, nuestra reacción inicial muchas veces no es de alegría, sino de molestia. Nos enojamos, nos incomodamos. ¿Por qué? Porque dentro de nosotros existe una fuerza de oposición, una resistencia interna: la ley del pecado, es decir, costumbres, tradiciones, malos hábitos y pasiones pecaminosas de la carne.

Sin embargo, muy en el fondo de ese corazón de piedra suele quedar una pequeña chispa: el amor de Elohim llamando al bien. Entonces, el espíritu de la instrucción de Elohim va soplando poco a poco, hasta que esa chispa se convierte en llama y finalmente reconocemos que necesitamos el sacrificio del Mesías para ser libres de nuestra culpa.

Los fariseos conocían la ley y sabían que lo que Yeshúa les decía era correcto; pero ellos representaban una religión, un partido y una estructura que pusieron por encima de la verdad. Y eso todavía puede verse hoy en día.

También nosotros, por naturaleza, sabemos que muchos de nuestros actos son malos. Como está escrito en Romanos 2:14, incluso los gentiles muestran por naturaleza aspectos de la ley. Aun así, la corrección nos incomoda, porque implica cambio, y a nadie le gusta que perturben su comodidad.

“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos.”
Romanos 2:14 (RV1960)

Ley para los soberbios, gracia para los humildes

Yeshúa no se entretuvo en explicarles la ley a los fariseos como si ellos la desconocieran; más bien les recordó el juicio que esta implicaba, porque sabían hacer lo bueno y no lo hacían. Yeshúa mostró su gracia a los humildes, pero confrontó con la verdad a los soberbios.

Por eso conviene leer también la nota relacionada: Ley a los soberbios, gracia a los humildes.

Cuando a un nuevo creyente no se le explica el propósito de la ley de Elohim, le cuesta entender palabras de Yeshúa como estas:

“No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.”
Mateo 10:34-36 (RV1960)

Alguien puede llegar a su casa recién convertido esperando que todos lo feliciten, que se conviertan de inmediato y que, como en los cuentos, todos vivan felices para siempre. Pero no siempre ocurre así. Muchas veces, lo que se desata es una guerra espiritual: primero en casa, luego con los amigos, en el trabajo y en otros entornos.

¿Y por qué sucede esto? Porque la corrección que trae la ley produce enojo, incomodidad, ira y descontento en quienes no quieren ser confrontados por la verdad.

Reflexión final

Hay mucho más que podría escribirse sobre este tema tan hermoso; sin embargo, considero que con esta reflexión basta para formarnos una idea clara de lo que Rav Shaul quiso expresar. Es importante señalar, además, que la traducción de Romanos 4:15 en la RV1960 puede parecer muy breve o superficial si no se examina dentro de todo su contexto.

La ley de Elohim no es mala. No produce ira porque sea defectuosa, sino porque confronta al ser humano con su pecado y desenmascara la resistencia del corazón. La ley corrige, revela y juzga; la gracia del Mesías, en cambio, ofrece perdón, restauración y vida nueva al que se humilla.

Para meditar:
“No menosprecies, hijo mío, el castigo del Eterno, ni te fatigues de su corrección; porque el Eterno al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.”
Proverbios 3:11-12
“La reconvención es molesta al que deja el camino; y el que aborrece la corrección morirá.”
Proverbios 15:10

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Comentarios (3)

  1. DAVID RODRIGUEZ 18 de septiembre de 2014 a las 18:42
    prueba... de hoy.
  2. Unknown 18 de marzo de 2019 a las 19:14
    Excelente !! Dios lo bendiga y su Espíritu Santo lo siga guiando!
  3. Unknown 18 de mayo de 2021 a las 15:12
    Está muy clara la explicación, me ha Sido de edificación, pero necesitan mejorar su ortografía. Con todo mi aprecio: Antonio Morales Torres, desde Villahermosa, Tabasco, México.

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