Joven fui, y he envejecido…Salmo 37:25
Estas palabras de David no son solamente una reflexión sobre el paso de los años. Son el testimonio de un hombre que, después de haber vivido muchas experiencias, podía mirar hacia atrás y reconocer la fidelidad de Dios.
David conoció victorias, pero también persecuciones, pérdidas, errores y momentos difíciles. Su vida no estuvo libre de problemas. Sin embargo, al llegar a la vejez pudo decir que, a pesar de todo lo vivido, Dios no lo había abandonado.





