¿Fue la Ley de Dios inútil e ineficaz?

Huellas del Ser · Estudio doctrinal

¿Fue la Ley de Dios inútil e ineficaz?

Una reflexión sobre Hebreos 7:18–19 y el sacerdocio de Yeshua, el Mesías

He escuchado tantas veces una afirmación que, con el paso del tiempo, comenzó a inquietarme: «La Ley fue algo ineficaz e inútil y, por lo tanto, quedó abolida».

Al principio parecía un argumento sencillo. Sin embargo, mientras más meditaba en las Escrituras, más preguntas surgían en mi mente. ¿Cómo podía considerarse inútil una Ley que Dios mismo había entregado a su pueblo?

El Salmo 119 dedica un extenso canto a la grandeza de la Palabra y de los mandamientos divinos. Además, en Deuteronomio 10:12–13, Dios llama a Israel a amarlo, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos para su bien. Aquellos pasajes me mostraban un retrato muy distinto de la Ley: no como algo despreciable, sino como una expresión de la voluntad divina.

El versículo que despertó mis preguntas

Entonces llegué a Hebreos 7:18–19. En la Reina-Valera 1960 encontré que el «mandamiento anterior» quedaba abrogado a causa de su debilidad e ineficacia, y que «nada perfeccionó la ley».

Debo admitir que me sorprendí. El texto parecía confirmar aquello que tantas veces había escuchado. Pero no quedé satisfecho con una lectura aislada. La Biblia presenta a Dios como justo, sabio y fiel; por eso decidí investigar qué estaba afirmando realmente el autor de Hebreos.

Mi primer paso fue consultar otras traducciones de la Biblia.

¿Qué dicen las distintas traducciones?

TRADUCCIÓN EN LENGUAJE ACTUAL (TLA)
«la ley de Moisés ha quedado anulada»
LA BIBLIA DE LAS AMÉRICAS (LBLA)
«queda anulado el mandamiento anterior»
REINA-VALERA ACTUALIZADA 2015
«el mandamiento anterior fue abrogado»
REINA-VALERA ANTIGUA
«El mandamiento precedente, cierto se abroga»

Mi sorpresa fue aún mayor: todas estas versiones hablaban de una anulación. Pero advertí un detalle que merecía atención. La TLA menciona expresamente «la ley de Moisés», mientras que las otras versiones destacan «el mandamiento anterior».

Fue entonces cuando surgió la pregunta que cambió el rumbo de mi lectura: ¿A qué mandamiento se refiere el capítulo 7 de Hebreos?

La respuesta está en el contexto

Al releer el capítulo completo, comprendí que el tema central no es una lista general de mandamientos, sino la comparación entre el sacerdocio levítico y el sacerdocio de Yeshua, el Mesías, según el orden de Melquisedec.

Hebreos 7:11 plantea una pregunta fundamental: si el sacerdocio levítico hubiera podido llevar al pueblo a la perfección, ¿por qué habría sido necesario que surgiera otro sacerdote? Más adelante, los versículos 13 y 14 recuerdan que Yeshua provenía de Judá, no de la tribu de Leví.

Aquí aparece una pieza decisiva. El versículo 16 explica que este nuevo sacerdote no fue constituido conforme al mandamiento relacionado con la descendencia, sino por el poder de una vida indestructible. En el sistema anterior, el sacerdocio estaba vinculado a la descendencia de Aarón, dentro de la tribu de Leví. En cambio, el sacerdocio del Mesías no descansa en una genealogía levítica, sino en su vida permanente.

LA CLAVE DEL CAPÍTULO
No se trata simplemente de la Ley frente a la ausencia de Ley, sino de un sacerdocio temporal frente a uno permanente.
Hebreos 7:11–24

¿Dónde estaba la debilidad?

Continué reflexionando y me pregunté: ¿la debilidad estaba en el carácter de Dios, en sus mandamientos o en la condición humana de quienes ejercían aquel sacerdocio?

Hebreos 7:23–24 ofrece una respuesta importante. Los sacerdotes levíticos eran numerosos porque la muerte les impedía continuar indefinidamente en su oficio. Debían ser sustituidos por otros. Eran seres humanos limitados, sujetos a la muerte y necesitados ellos mismos de la misericordia divina. Yeshua, en cambio, permanece para siempre y posee un sacerdocio que no pasa a otro.

Por eso, cuando el autor habla de la debilidad e ineficacia del mandamiento anterior, está señalando la insuficiencia de aquel orden sacerdotal para alcanzar la perfección que ahora presenta mediante el Mesías. No significa que los sacerdotes fueran personas sin valor ni que Dios se hubiera equivocado al establecer ese sistema.

La norma que vinculaba el sacerdocio a una determinada descendencia cumplía una función en su tiempo, pero no podía conferir por sí misma vida eterna ni garantizar una mediación sacerdotal permanente.

¿Y qué significa que la Ley nada perfeccionó?

Una vez identificado el asunto sacerdotal, pude leer con mayor claridad la expresión de Hebreos 7:19. La afirmación acerca de la perfección no debe aislarse de la comparación que el autor viene desarrollando. Está mostrando que la Ley, en el marco del antiguo orden, no podía producir por sí misma la perfección ni el acceso definitivo a Dios.

Eso va más allá de una simple regla de sucesión familiar; el argumento de Hebreos también habla de los límites del sistema sacerdotal y de lo que este podía lograr. Pero una cosa es reconocer sus límites para perfeccionar, y otra muy distinta concluir apresuradamente que cada mandamiento de Dios carecía de valor o que su entrega había sido un error.

Esta distinción también armoniza con Romanos 7:12, donde Pablo afirma la santidad y la bondad de la Ley. Su bondad no significa que pudiera hacer, por sí sola, todo aquello que únicamente el Mesías puede realizar.

Mi conclusión al estudiar Hebreos 7

Después de comparar traducciones y examinar el contexto, comprendí que debía ser más cuidadoso con aquella frase que había escuchado tantas veces. No puedo tomar Hebreos 7:18–19 como una declaración aislada de que toda la Ley de Dios era inútil. El capítulo expone, de manera concreta, el cambio de sacerdocio y la esperanza superior que encontramos en Yeshua.

La pregunta sobre la vigencia de los distintos mandamientos requiere estudiar otros pasajes y el sentido del nuevo pacto. Pero en Hebreos 7, el centro del mensaje es claro: el sacerdocio del Mesías supera al sacerdocio levítico porque permanece para siempre y nos acerca a Dios de una manera que el orden anterior no podía alcanzar.

Antes de afirmar que un texto bíblico dice algo, debemos preguntarnos qué está enseñando dentro de su propio contexto.

Esta experiencia me dejó una enseñanza que quiero compartir: leer un versículo es importante; comprender el argumento del capítulo es indispensable. Una palabra aislada puede causar confusión, pero el estudio paciente de las Escrituras permite apreciar mejor la profundidad del mensaje.

LECTURAS PARA PROFUNDIZAR

Salmo 119 · Deuteronomio 10:12–13 · Hebreos 7:11–28 · Romanos 7:12

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